He leído con asombro las opiniones de articulistas que respeto -y de otros que no- sobre el culebrón del Centro José Guerrero. Con tal de estar contra el PP, lo ‘progre’, es decir que los herederos del pintor son unos hijos de papá que quieren chupar del bote y que la postura de la Diputación se explica en la pulcritud con que la institución vela por el dinero público y en su rechazo a la imposición de la «aristocracia», valores ambos sumamente loables… cuando son ciertos y no excusas. Casi todo es opinable, pero después de haber seguido este folletín en primera línea, hay un par de precisiones que me gustaría hacer.
El proceso de negociación ha sido llevado a cabo con una torpeza insuperable. ¿Los Guerrero quieren donar la obra de su padre y dejarla en Granada? Sí. ¿Están abiertos a hacerlo a través de diferentes fórmulas jurídicas? Sí. ¿Quieren dinero a cambio? No. Entonces, nada justifica que acaben rompiendo la baraja. Nada, salvo que toda esa aparente torpeza fuera el resultado de un plan preconcebido para ‘quitarse el muerto’, una teoría de la conspiración que en algunos momentos parecía la explicación más plausible al alucinante comportamiento de algunos de los protagonistas del ‘drama’.
Sin embargo, la tesis paranoica pierde puntos a la vista del notorio cambio de actitud del presidente de la Diputación en los últimos días. ¿Alguien de la estratosfera socialista ha bajado a darle un toque a don Antonio? La frase con la que Martínez Caler retó hace dos semanas a los Guerrero -«Que nos den las obras y luego hablamos»- estaba fuera de lugar en la forma y en el fondo. Este lunes, el presidente de la Diputación mejoró su oferta a la familia y el martes, en el pleno, se disculpó (a su manera) por las formas.
Si las negociaciones se han ido al traste tantas veces ha sido, creo, a causa de una nefasta gestión informativa. La diputada de Cultura ha sellado un ‘pacto de silencio’ y luego ha hablado hasta por los codos. Una de las cosas que más ha molestado a los hijos del artista era su empeño en mostrarse optimista y confiada en el acuerdo cuando nadie más juzgaba que tuviera motivos para ello. Al mismo tiempo que dice que no puede hablar, da palique a diestro y siniestro. O se confunde, como hizo el lunes, y desvela a un ‘amigo’ -casualmente, periodista de ‘El País’- detalles de sus conversaciones privadas con la familia Guerrero. Y él las publica, claro (¿un ‘off the record’ mal entendido?). Para justificar esa injustificable incontinencia verbal, el martes volvió a hacerlo: charlar con los periodistas como si no llevaran grabadoras en las manos. Los Guerrero no cogen el teléfono a los medios desde hace días. Por comparación, lo de Pérez Cotarelo resulta grotesco.
Los medios de comunicación deben exigir transparencia a los gestores públicos. Lo que no podemos es pedir luz y taquígrafos a dos partes que negocian bajo presión, azuzadas por ‘lobbies’ con intereses legítimos o no. Ni los negociadores mejor intencionados y más angelicales lo soportarían. Cuando alcancen un acuerdo lo miraremos con lupa. Pero mientras tanto, dejemos que hablen.
Con todo, el error más grave de la diputada de Izquierda Unida ha sido, a mi juicio, dejarse intoxicar. En cada una de sus comparecencias, llevada por un insólito afán de protagonismo, se ha quejado de los insultos y vejaciones que le dirigían… ¡personas anónimas a través de Internet! Obsesionada con la Plataforma por el Centro Guerrero, ha seguido al dedillo los comentarios sobre ella y sobre la Fundación Granadina de Arte Contemporáneo en su web. Y le hervía la sangre. Así, su disposición para llegar a un acuerdo no era la más favorable.
Un político no puede dejarse llevar por sus sentimientos en un asunto público y en público. Y una política, tampoco.
Inés Gallastegui



Creo que esta periodista es la unica que esta poniendo el dedo en la llaga. gracias , Inés!
En relación al articulo, no estoy de acuerdo con lo que la periodista llama “tesis paranoica” y en cuanto a las posturas tanto del presidente como de la Diputada Perez Cotarelo, creo que responden a unos intereses personalistas muy claros, y que se plasmarían a traves de la alternativa a la fundación guerrero, la llamada fundación granadina. Se trataria de crear un lugar en el que ” colocarse” cuando llegue la debacle,en las proximas elecciones municipales, si es que llega.Ya existen otras fundaciones donde han colocado a algunos amiguetes…y en la Granadina, quieren colocarse la Diputada como vicepresidenta y alguna amiga que han sacado de diputación, del area de cultura, por el procedimiento de la patada hacia arriba, lo que pasa es que por ahora la cosa no ha fraguado pore el escandalo, pero es cuestión de tiempo…. En definitiva que corremos el riesgo enorme de perder la colección geurrero, y que desde luego si se queda no sera por los ineptos ( presidente y diputada) si no por la protesta y subsiguiente escandalo que se ha organizado… En fin parece increible lo que esta pasando, pero es verdad. Nuestros politicos elegidos a dedo, como este par, son incansables en su inoperencia y en la “vidorra” que se pegan, si no que le pregunten a la Diputada , que no diga que cuando se va a Cuba va a trabajar….que me parto de risa…